jueves, 4 de julio de 2024

ABUSO INFANTIL, Y TRASTORNOS QUE AFECTAN LA PARTE EMOCIONAL Y LA ALIMENTACIÓN


El abuso infantil es una realidad devastadora que deja secuelas profundas en quienes lo experimentan. Según el DSM-5, la quinta edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, las víctimas de abuso infantil pueden desarrollar una variedad de trastornos que afectan tanto su bienestar emocional como su relación con la alimentación.



1. Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT): Este trastorno puede manifestarse en personas que han experimentado eventos traumáticos, como el abuso infantil. Las víctimas pueden experimentar flashbacks, pesadillas y una intensa angustia emocional que afecta su vida diaria. Esto puede influir en sus patrones de alimentación, ya sea por la pérdida del apetito o por recurrir a la comida como una forma de confort emocional.



2. Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA): Entre los trastornos alimentarios más comunes asociados con el abuso infantil se encuentran la bulimia nerviosa y la anorexia nerviosa. Estos trastornos no solo afectan la relación de la persona con la comida, sino que también reflejan complejas dinámicas emocionales y de control que pueden tener raíces en experiencias traumáticas pasadas.



3. Trastorno de Personalidad Límite (TPL): Las personas con TPL pueden experimentar dificultades extremas en las relaciones interpersonales, una autoimagen inestable y patrones impulsivos de comportamiento. Estos síntomas pueden influir en la alimentación de la persona, así como en su capacidad para regular las emociones en situaciones de estrés.



4. Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG): Las víctimas de abuso infantil pueden desarrollar un estado crónico de ansiedad que no está necesariamente vinculado a eventos traumáticos específicos, sino que afecta su capacidad para funcionar en diversas áreas de la vida. Esta ansiedad constante puede influir en los hábitos alimentarios, llevando a comportamientos como la alimentación emocional o la restricción alimentaria como una forma de lidiar con la ansiedad.



5. Trastorno de Estrés Agudo (TEA): Similar al TEPT, pero con una duración de síntomas más breve (menos de 4 semanas), el TEA puede manifestarse inmediatamente después de eventos traumáticos como el abuso infantil. Los síntomas incluyen intrusión traumática, evitación, alteraciones del estado de ánimo y ansiedad que pueden impactar directamente en la relación de la persona con la alimentación y la nutrición.



6. Trastorno Depresivo Mayor (TDM): Caracterizado por episodios depresivos que afectan el estado de ánimo, la energía y la capacidad para realizar actividades diarias. Las víctimas de abuso infantil pueden desarrollar TDM debido al estrés crónico, la baja autoestima y la dificultad para regular las emociones.




7. Trastorno Depresivo Persistente (Distimia): Se trata de una forma crónica de depresión que dura al menos dos años. El abuso infantil puede contribuir al desarrollo de la distimia al causar un ambiente emocionalmente adverso y problemas de apego que persisten a lo largo del tiempo.



INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA Y TÉCNICAS PARA ABORDAR EL TEMA DEL ABUSO INFANTIL DESDE EL ENFOQUE COGNITIVO CONDUCTUAL




Componentes y lineamientos de la Intervención en crisis 



           Intervención en crisis  

 a) Aplicar los principios de seguridad, dignidad y derechos


b) Evitar causar mayores daños a la persona, proporcionar el mejor cuidado posible y actuar únicamente en su interés

c) Brindar una comunicación adecuada


Tratamiento desde la Terapia Cognitivo Conductual 


" El propósito básico de la Terapia Cognitivo Conductual (TCC) en el abuso sexual infantil, a través de la terapia de exposición a largo plazo, es acercar gradualmente los recuerdos, situaciones y emociones relacionadas con el estrés, y equilibrar las emociones con técnicas para controlar la ansiedad y la depresión. Esta terapia ayuda a lidiar con los efectos del abuso sexual infantil; porque opera desde un estado conductual y emocional, que se refiere a una de las técnicas de tratamiento. Es decir, con un apoyo seguro, el paciente reduce gradualmente las emociones negativas" 


1.    Educación psicológica: nos ayuda a normalizar las respuestas de la víctima a un evento traumático; proporcionando habilidades parentales, para que los padres puedan brindar el apoyo adecuado a sus hijos, reduciendo la ansiedad de la víctima y finalmente pueda controlar sus emociones en cada etapa del tratamiento. 



La  Terapia Cognitivo-Conductual es efectiva después del abuso sexual infantil porque las técnicas y componentes de la psicoterapia se enfocan en detectar cambios que se generan en la conducta. Dadas las diferencias en las emociones del paciente, él o ella pueden comprender completamente los efectos positivos del deterioro cognitivo y conductual.

Es importante recordar que el tratamiento psicológico por abuso sexual debe comenzar de inmediato, ya que las intervenciones en la misma área son graduales y contribuyen significativamente al progreso de la víctima considerando un tratamiento, basado en las evidencias o síntomas de la víctima.


Algunos ejemplos de técnicas que podríamos utilizar desde el enfoque 

  •  Psicoeducación
  • Registro de pensamientos inapropiados
  • Clasificación de distorsiones cognitivas
  • Relajación 
  • Preguntas socráticas
  • El juego 
  • Drama emocional racional
  • Resolución de problemas
  • Entrenamiento de la autoestima
  • Desensibilizacion
  • Visualización 


"La Terapia Cognitivo-Conductual aporta evidencias que permiten al niño redefinir la relación entre su propia existencia y el entorno y funcionar mejor con diferentes estrategias cognitivas que brindan afecto y protección".



  •     La T.C.C puede durar 12 sesiones individuales con el niño y sus padres, y desarrollar una educación psicológica que normalice el estado de ánimo de la víctima.


Rodríguez (2003) menciona que en los casos de abuso sexual infantil es necesario la intervención interdisciplinaria en sus tres modalidades: 

A. Individual

B. Grupal 

C. Familiar

 

Teniendo en claro lo anterior, se podrá decidir trabajar con los(as) menores víctimas de abuso sexual de manera individual o grupal, o bien combinar ambos encuadres. Este último encuadre se recomienda cuando ya se tuvo un trabajo constante con los menores. Ademas de esto, es indispensable reconocer las habilidades que el niño(a) tienen, su edad, su desarrollo biopsicosocial. 

Asimismo, es importante que el terapeuta cuente con un conocimiento amplio sobre el abuso sexual, como el tener una claridad y conocimiento sobre las técnicas que aplica, y contar con habilidades para la atención con infantes.

 




 Considerando estas observaciones, es pertinente hacer los siguientes señalamientos que facilitan la atención con los niños(as) quienes han sido abusados sexualmente (James, 1993 citado en Portillo, 2005):

·        Reconocerle al niño la valentía de haber conado lo sucedido.

·         Trabajar las cosas del pasado reiterándole al menor que esto cambiará en la medida que trate de expresar sus emociones y que no tiene que estar marcado ni en su presente ni en su futuro por la experiencia que vivió.

·        El abuso tiene que ser tratado como un even- to de su vida, el cual no tiene que vivirlo ni cargarlo por siempre.
Las técnicas que se utilicen deben ser un medio reparador y sanador para su bienestar personal.

·        La resignificación del evento tiene como finalidad quitarle a los niños(as) la respon- sabilidad del hecho, disminuir la culpa que puedan sentir, la vergüenza y el asco, dejando en claro que son pesos y actos propios del abusador.

·        Ocupar espacios adecuados, con suficiente ventilación y amplitud, para que el niño(a) pueda expresarse de forma libre. De ser posi- ble disponer de un espacio abierto en el que el menor se sienta despejado y si desea correr y gritar lo pueda hacer. En otras palabas, el espacio no debe ser una limitante para que el niño(a) se explaye, se manifieste y dé elemen- tos de su experiencia para así brindarle una mejor atención.

·        La meta a alcanzar es que el menor logré superar y resignificar el evento adecuadamente al tener un desenvolvimiento más pleno y seguro de sí mismo.


 



Este tipo de trabajo a corto, mediano y largo plazo abona en una recuperación de los niños(as) abusados, pues de manera progresiva se van integrando sus emociones, su cuerpo sus pensamientos, sus sentimientos y sus conductas, de forma favorable, ayudándole a resignificar la experiencia adversa vivida, a comprenderla, descargándolo de la culpa, ayudándole a sentirse más fuerte, más seguro(a), menos ansioso(a), más tranquilo(a) con- sigo mismo(a) y a anticipar situaciones de peligro, actuando frente a ellas con menor o nula incredulidad, de forma activa para resistirse y denunciarlas, y así no ser parte de ellas.

 

Entonces, se puede concluir que:

·        Los buenos resultados de intervención con menores víctimas de abuso sexual se ven incrementados con el uso de técnicas.

·        El juego y la creatividad son elementos sustantivos para la aplicación de estas técnicas.

·        El contacto empático por parte del psicólogo(a) es fundamental para la obtención de buenos resultados.

·         Es fundamental reconocer al niño(a) como un pleno y auténtico ser humano, poseedor de derechos, opiniones y sobretodo sujeto de protección.

·        La disposición de un clima de confianza también representa un elemento medular para atender a estas víctimas. Con él se logra que hable de lo que no puede o no quiere hablar.

·        El uso de estas técnicas representan herramientas que contribuyen al bienestar de los menores en sus diferentes ámbitos.

·        La disposición de espacios adecuados aumenta el alcance de mejores resultados, pues de esa manera los niños(as) actúan con mayor libertad, sin perder de vista el establecimiento de límites de respeto hacia sí mismo, el otro(a) y lo otro.

·        Atender el uso de las técnicas de acuerdo con la etapa de desarrollo del niño(a) es indispensable para la obtención de resultados positivos. 


PREVENCIÓN Y OTROS POSIBLES INDICADORES DE QUE UN MENOR SUFRE ABUSO INFANTIL


Indicadores físicos específicos:

Lesiones 

Sangrado

Infecciones genitales o flujos vaginales patológicos, con presencia de gérmenes no habituales

Marcas o signos traumáticos



Indicadores físicos inespecíficos:

Trastornos de alimentación 

Fenómenos regresivos (enuresis, encopresis…)

Indicadores 

Incapacidad de concentración

Comportamiento inadecuado sexual con otros niños

Comportamientos agresivos

Temor a la oscuridad o generalizado

Aislamiento

Pesadillas u otros problemas para conciliar el sueño



Formas de prevención del abuso infantil

Hablar con claridad

Enseñarles los números de teléfono relevantes

Supervisar los sitios web visitados

Enseñarles la diferencia entre los secretos buenas y los malos

Potenciar su derecho a rechazar contactos físicos no deseados

No dejarles solos, ni con desconocidos

Que esta bien decir “no”

Dotar a los menores de herramientas y recursos para detectar y protegerse de abuso infantil


ABUSO INFANTIL: TIPOS Y CONSECUENCIAS


1. Abuso físico: El abuso físico implica el uso intencional de fuerza física contra un niño/a que resulta en daño, lesión o riesgo de lesión, como golpes, patadas, quemaduras, mordeduras, entre otros. 



Consecuencias:

Físicas: Lesiones visibles como moretones, fracturas, cicatrices. Puede causar discapacidades físicas permanentes, problemas de desarrollo motor o incluso la muerte en casos extremos.

Psicológicas: Trauma emocional severo, ansiedad, miedo crónico, trastorno de estrés postraumático (TEPT). Estos niños pueden desarrollar comportamientos agresivos o ser víctimas de bullying debido a la falta de habilidades para resolver conflictos de manera saludable.

2. Abuso emocional: El abuso emocional implica comportamientos verbales o no verbales que afectan negativamente la autoestima y el bienestar emocional del niño/a, como humillación, rechazo, intimidación emocional o indiferencia emocional.




Consecuencias:

Psicológicas: Baja autoestima, depresión, ansiedad, sentimientos de vergüenza y culpa, dificultad para establecer y mantener relaciones interpersonales saludables.

Conductuales: Pueden manifestarse problemas de conducta como agresividad, conductas autolesivas, trastornos alimentarios, conductas delictivas.

3. Abuso sexual: Incluye cualquier actividad sexual con un niño/a que no puede comprender completamente, no puede dar consentimiento o que viola las leyes o normas sociales. Puede involucrar contacto físico o no físico, como exposición a material sexual explícito.



Consecuencias:

Psicológicas: Profundo trauma emocional, trastorno de estrés postraumático (TEPT), trastornos del estado de ánimo (depresión, ansiedad), problemas de autoimagen y autoestima.

Físicas y de salud sexual: Lesiones físicas, infecciones de transmisión sexual (ITS), problemas sexuales y reproductivos en la vida adulta, incluyendo dificultades para establecer y mantener relaciones íntimas.

4. Negligencia: La negligencia implica la falta de proporcionar las necesidades básicas y esenciales de un niño/a, como alimentos adecuados, cuidado médico, supervisión, refugio seguro, educación y afecto emocional.



Consecuencias:

Físicas: Retraso en el desarrollo físico, problemas de salud crónicos no tratados, malnutrición, falta de higiene adecuada.

Psicológicas y emocionales: Problemas de apego, baja autoestima, trastornos del desarrollo emocional y social, dificultades académicas y de adaptación.


ABUSO INFANTIL, Y TRASTORNOS QUE AFECTAN LA PARTE EMOCIONAL Y LA ALIMENTACIÓN

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